La colegiación
profesional es una institución que surge desde los orígenes del ejercicio
habitual que la conforman ciertas actividades laborales, las cuales entonces se
convertirían en lo que hoy se conoce como profesiones, y radica de la reunión o
asociación de personas que realizan la misma actividad, el principal
objetivo es representar los intereses colectivos de los miembros de estas
asociaciones frente al Estado.
Los mencionados
anteriormente además de buscar el beneficio para sus agremiados, también
ejercen funciones en beneficio de una colectividad que solicita la prestación
eficaz de los servicios de estos, así como la vigilancia del correcto ejercicio
profesional, acciones disciplinarias por mala práctica e incluso la
certificación de conocimientos y aptitudes, con el objeto de mejorar la calidad
de los servicios prestados por los profesionales. No obstante, para poder
desempeñar adecuadamente estas atribuciones que están relacionadas a la
regulación y control del ejercicio de las profesiones, los colegios o
asociaciones de los mismos requieren, y han requerido, de una condición
indispensable: la obligatoriedad de afiliación o pertenencia a las mismas.
En pocas palabras,
la finalidad de los colegios profesionales es la ordenación del ejercicio de
las profesiones, la representación exclusiva de las mismas, y la defensa de los
intereses profesionales de los colegiados. El colegio debe velar por el
cumplimiento de una buena labor profesional, donde la práctica ética del
trabajo se constituye como uno de los principios comunes que ayudan a definir
los estatutos de cada corporación, esto aplica tanto para arquitectos,
ingenieros u otros profesionales.

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